Iniciativa Climática de México

Acción climática con instituciones religiosas

Nuestra prioridad es acompañar a las comunidades religiosas para que sean espacios de acción climática.

Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad»”, establece el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si’. En esta carta pública, el papa recurre a resultados de la investigación científica a fin de dar una base concreta al itinerario ético y espiritual a seguir para el cuidado de la naturaleza. En el texto reconoce los problemas de contaminación, de generación de residuos, y de desperdicio. Refiere la amenaza que representa el calentamiento global, el derretimiento de los polos, y el hecho que los países en desarrollo y los más pobres sean los más afectados, entre otras cosas. Francisco invita, éticamente, a manifestar creencias y valores en gestos cotidianos que cuidan la vida y fortalecen la comunidad. Alcanzar esta transformación es posible, cuando las comunidades eclesiales cuentan con información clara, espacios de acompañamiento y herramientas que les permitan traducir sus ideas en acciones concretas para poner en marcha proyectos para el cuidado socioecológico.

Reconociendo este potencial, trabajamos junto a las comunidades religiosas para traducir los grandes retos del cambio climático en acciones concretas, posibles y alineadas con su visión espiritual, que integren el cuidado del planeta en la vida diaria a través de la reflexión, la participación y el trabajo colectivo.

¿Cómo actuamos?

1.

Construcción de capacidades para la acción climática

En alianza con la Arquidiócesis Primada de México y el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana formamos la Red Laudato Si’. Dentro de la Red impulsamos la Certificación Parroquia Laudato Si’, un programa que ha guiado a parroquias y comunidades hacia la práctica de la ecología integral. Promovemos acciones de corto, mediano y largo plazo que abarcan el uso eficiente de energía y agua, la gestión responsable de residuos y el enriquecimiento de la vegetación urbana. También participamos en espacios de sensibilización que permiten reconocer el valor de la naturaleza en nuestra vida cotidiana, fomentar la reflexión sobre la crisis climática y motivar acciones concretas que fortalezcan la transformación personal.

2.

Generación de conocimiento para el cuidado del medio ambiente

A través del diseño de instrumentos: reportes, encuestas, diagnósticos y guías; generamos información que permite comprender realidades diversas y orientar la toma de decisiones. Este proceso ayuda a identificar patrones, oportunidades de mejora y nuevos en los espacios religiosos.