Responsabilidades compartidas pero diferenciadas
Después del Protocolo de Kyoto (1997), que fue el primer tratado internacional con compromisos obligatorios de reducción de gases de efecto invernadero para los países industrializados, el histórico Acuerdo de París de 2015 es el hito más importante de compromisos para la acción climática. En este acuerdo, que estipula limitar el aumento de la temperatura media del planeta lo más cerca posible de 1.5 grados centígrados para fines del presente siglo, se materializó el objetivo de lograr “emisiones netas cero”.
Al establecer esta ambiciosa meta se reconoció algo fundamental: que las contribuciones históricas de los distintos países al calentamiento global antropogénico son heterogéneas y que la desigualdad en la intensidad de emisiones sigue los mismos patrones que la desigualdad económica entre países. Bajo esta lógica, que se conoce como el “Principio de Responsabilidades Compartidas pero Diferenciadas” se espera que las naciones más desarrolladas realicen esfuerzos de mitigación rápidos y más ambiciosos (para lograr emisiones netas cero en 2050), en comparación con las economías emergentes que, además de ser más vulnerables al cambio climático, han estado luchando por superar retos como la pobreza, la falta de acceso universal a la energía o las amenazas a la seguridad alimentaria, entre otros.
Después del Protocolo de Kyoto (1997), que fue el primer tratado internacional con compromisos obligatorios de reducción de gases de efecto invernadero para los países industrializados, el histórico Acuerdo de París de 2015 es el hito más importante de compromisos para la acción climática. En este acuerdo, que estipula limitar el aumento de la temperatura media del planeta lo más cerca posible de 1.5 grados centígrados para fines del presente siglo, se materializó el objetivo de lograr “emisiones netas cero”.
Sus estimaciones coinciden en que una pequeña fracción de la población mundial emite la mayor cantidad de emisiones. El reporte de desigualdad global del World Inequality Lab de 2022 indica que en 2019 el 10% más rico concentró aproximadamente la mitad de las emisiones de carbono, y dentro de este grupo. En contraste, el 50% con menores ingresos, que sufre las mayores pérdidas por el cambio climático, solo emite 12% de las emisiones globales y su huella de carbono ya se encuentra por debajo o muy cerca de los niveles de emisión per cápita que permitirían el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París (aproximadamente 2.2 toneladas de CO2 equivalente (tCO2e)).
En México la riqueza y las emisiones también se concentran en el 10% de la población. El 10% superior emite más de diez veces la cantidad de CO2 que el 50% inferior de la población mexicana. A partir de estos datos y de acuerdo con el principio de Responsabilidades Compartidas pero Diferenciadas, para que se cumplan las metas de emisiones netas cero en los próximos 5 a 25 años, el 10% más rico debe hacer un esfuerzo mucho mayor de reducción de emisiones, siendo además el sector poblacional económicamente mejor preparado para llevarlo a cabo.
Nuestro enfoque
Proponemos acelerar la acción climática nacional en los sectores poblacionales con mayores posibilidades económicas para realizar cambios tecnológicos y de comportamiento en sus hogares que repercutan en reducciones significativas de sus emisiones de gases de efecto invernadero. La meta es que sus hogares alcancen emisiones netas cero hacia 2030, para que se conviertan en protagonistas nacionales en la ruta hacia el cumplimiento del Acuerdo de París, es decir, en Net Zero Citizens. Esto lo lograremos mediante iniciativas que promuevan y faciliten el cambio de hábitos y comportamientos en pro de la acción climática.
La iniciativa Net Zero Citizens de ICM surge como una herramienta complementaria fundamental a las medidas nacionales de mitigación, para habilitar los cambios que hacen falta en la población con mayor potencial y oportunidad de cambio.
Nuestro objetivo principal es incidir en los principales impulsores de las emisiones de carbono de los hogares mexicanos, de manera directa (por las emisiones que producen in situ) o indirecta (por las emisiones asociadas con la fabricación de bienes, la contratación de servicios o las inversiones en bienes de capital):
► Transporte
► Consumo energético
► Alimentación
► Residuos
► Inversiones
En ICM utilizamos herramientas de las ciencias del comportamiento para incidir en los hogares de altos ingresos mediante cuatro ejes de acción:
► Intercambio y generación de conocimiento.
► Intervenciones comunitarias
► Herramientas de información y comunicación
► Formación de capacidades