ICM en la Semana México por el Clima: Financiamiento climático, NDC 3.0, Net Zero Citizens y juventudes

Noticias ICM en la Semana México por el Clima: Financiamiento climático, NDC 3.0, Net Zero Citizens y juventudes Ciudad de México, octubre 2026.- Iniciativa Climática de México se sumó a las reflexiones de la Semana México por el Clima a través de mesas temáticas de alto nivel en las que impulsó el diálogo entre la sociedad civil, representantes de gobierno, iniciativa privada y juventudes sobre temas centrales de la acción climática como el financiamiento, las oportunidades y desafíos para cumplir con la NDC 3.0, y el impulso a proyectos que promuevan acciones para alcanzar emisiones netas cero. Asimismo, ICM junto con IDEA, compartieron un estand donde se alentó el diálogo climático entre jóvenes. Adrián Fernández, director ejecutivo de ICM, reunió en la mesa Plataforma País México: financiar la acción climática a escala a integrantes del Gobierno de México, la sociedad civil y la banca privada para analizar la necesidad de incrementar y escalar el financiamiento que el país requiere para cumplir sus objetivos climáticos. Se reflexionará sobre las Plataformas País y su potencial para acelerar el escalamiento mediante una gobernanza institucional clara, un portafolio de proyectos e instrumentos financieros alineados con estos compromisos. El objetivo del panel fue también reflexionar sobre cómo el financiamiento puede actuar como catalizador para acelerar la implementación de la acción climática en México. Se analizaron las condiciones necesarias para vincular las prioridades de política pública con recursos financieros, acceso y transferencia de tecnología, desarrollo de capacidades y alianzas para la implementación. El conversatorio abordó las oportunidades para fortalecer la coordinación multiactor y multinivel y movilizar recursos hacia acciones concretas que respondan a las prioridades climáticas y de desarrollo del país. Asimismo, se reflexionó sobre el potencial de mecanismos de colaboración como las Plataformas de País para articular prioridades nacionales, actores, instrumentos y fuentes de financiamiento, y traducir los compromisos climáticos en rutas de implementación concretas, inclusivas y con impacto territorial. Participantes: César Vives (SHCP); Norma Mungía (Semarnat); Alba Aguilar (CMFS) y Adrián Fernández (ICM). Cómo avanzar en las metas climáticas Por otro lado, ICM organizó la mesa NDC 3.0: De los compromisos a la implementación donde se examinaron de manera integral las oportunidades y los desafíos para la implementación de las contribuciones nacionalmente determinadas de México, en el reconocimiento de que su cumplimiento incluye acciones de mitigación, adaptación, pérdidas y daños, medidas transversales, educación, desarrollo y transferencia de tecnología, fortalecimiento de capacidades, financiamiento y participación social. Durante la sesión, cada participante reflexionó sobre los avances que se están dando para traducir estos compromisos en políticas, programas y acciones concretas, así como las brechas y condiciones habilitadoras que aún deben atenderse. Finalmente, se identificaron los pasos necesarios para fortalecer su implementación, incluyendo oportunidades de coordinación multiactor y multinivel. Participantes: Alejandra Lozano (Semarnat); Erika Ortiz (IDEA); y Paola Lara (Polea) y Rodolfo Godínez (ICM). Responsabilidades diferenciadas En el panel Net Zero Citizens: soluciones para reducir la huella de carbono en los hogares de México, ICM dio seguimiento a la conversación iniciada durante la Semana de Acción 2025 sobre desigualdad de carbono y responsabilidades diferenciadas en la acción climática, avanzando de la sensibilización y el diagnóstico hacia el análisis de soluciones y rutas de implementación. La sesión comenzó con actualización sobre la evolución de Net Zero Citizens desde su presentación en 2025, los aprendizajes generados, la recepción pública del proyecto y los avances o nuevas oportunidades identificadas. A partir de esta introducción, las personas panelistas analizaron cómo traducir esos aprendizajes en acciones y cambios concretos, analizando las condiciones necesarias para que estos cambios no dependan solo de decisiones individuales, sino que estén acompañados por incentivos, servicios, infraestructura y alternativas accesibles. La propuesta apunta a fortalecer la conversación sobre cómo pasar del reconocimiento de la desigualdad de carbono a la implementación de soluciones concretas, así como la promoción de intervenciones que generen cambios efectivos, la identificación de oportunidades para fortalecer y ampliar el proyecto Net Zero Citizens mediante nuevas alianzas y mecanismos de colaboración. Participantes: Verónica Garibay (ICM); Daniela Gómez de la Maza (Widu); Daniel Revollo (UAM) y Emilia Amezcua (ICM). Estad ICM-IDEA: acercamiento con las juventudes ¿Qué hacemos desde la sociedad civil para mitigar el cambio climático y cómo sumar esfuerzos para contribuir al cumplimiento de las NDC en México? ¿Cómo nos articulamos entre organizaciones para fortalecer el ecosistema de la sociedad civil, construir alianzas entre proyectos y avanzar en la adaptación frente al cambio climático? ¿Por qué es primordial sostener conversaciones técnicas, tanto como abrir espacios para hablar de nuestros sueños, esperanzas e imaginación frente al cambio climático? Estas fueron algunas de las muchas y enriquecedoras conversaciones que sostuvimos en nuestro estand durante la Semana de México por el Clima. Como parte de un esfuerzo conjunto entre ICM e IDEA, participamos con un espacio en el Papalote Museo del Niño donde compartimos conversaciones y espacios de encuentro con jóvenes, organizaciones de la sociedad civil, colegas internacionales, estudiantes y académicos. A lo largo de estos días, identificamos oportunidades de sinergia y abrimos espacios para intercambiar actividades y dinámicas en las que la discusión técnica pudiera sumar y encontrar cauce al dialogar también sobre nuestros sueños y esperanzas frente al cambio climático. Facebook Twitter LinkedIn
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público e Iniciativa Climática de México promueven el diálogo para avanzar hacia una Plataforma País y su Módulo de Inversión Sostenible para movilizar capital privado en proyectos con alto impacto climático y social

Noticias La Secretaría de Hacienda y Crédito Público e Iniciativa Climática de México promueven el diálogo para avanzar hacia una Plataforma País y su Módulo de Inversión Sostenible para movilizar capital privado en proyectos con alto impacto climático y social Iniciativa climática de México. ►Expertos coinciden en la necesidad de continuar expandiendo las inversiones en proyectos con impacto climático, viabilidad financiera y beneficios sociales. ►Una Plataforma País y su Módulo de Inversión Sostenible podrían contribuir a articular prioridades nacionales, proyectos e instrumentos de financiamiento para facilitar la movilización de recursos públicos y privados. Ciudad de México, 14 de septiembre de 2026. Generar condiciones para que el financiamiento público y privado llegue a inversiones que impulsen el desarrollo del país y contribuyan al cumplimiento de los compromisos climáticos de México es un reto compartido por gobierno, banca de desarrollo, sector financiero y sociedad civil. Este reto fue uno de los temas centrales del espacio de diálogo organizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) e Iniciativa Climática de México (ICM), donde representantes de diferentes sectores discutieron prioridades de inversión, criterios para seleccionar iniciativas y mecanismos para facilitar el escalamiento. Bajo el título “Trazando la ruta hacia una Plataforma País en México”, se analizaron mecanismos y áreas prioritarias para avanzar hacia un modelo que pueda movilizar financiamiento público y privado, y contribuir simultáneamente a los objetivos de desarrollo económico y social del país, así como a los compromisos climáticos de México ante el Acuerdo de París (NDC 3.0). Durante el encuentro se destacó que el desafío no consiste únicamente en movilizar más recursos, sino en lograr que lleguen efectivamente a proyectos prioritarios. Entre los principales retos se identificaron barreras regulatorias y de mercado, proyectos que requieren más preparación, dificultades de acceso al financiamiento y necesidades de fortalecimiento tecnológico y de capacidades. Frente a estos desafíos, las Plataformas País pueden constituir un mecanismo para fortalecer la coordinación entre actores, abordar las barreras que limitan la inversión y facilitar la movilización de financiamiento hacia proyectos prioritarios. De carácter voluntario y lideradas por los gobiernos, buscan traducir los compromisos climáticos en carteras concretas de proyectos, articular actores nacionales e internacionales y reducir la fragmentación institucional. Actualmente, alrededor de 20 países, entre ellos Brasil, Colombia, Sudáfrica, Indonesia y Egipto, han establecido o anunciado Plataformas País adaptadas a sus prioridades nacionales de desarrollo. Acción climática desde el gobierno mexicano En México, la SHCP encabeza un proceso de análisis y diálogo para explorar una posible Plataforma País y su Módulo de Inversión Sostenible, con la participación de los sectores público y privado, organismos internacionales y sociedad civil, a fin de identificar las características y mecanismos que respondan a las prioridades y necesidades del país. Entre los elementos en análisis se encuentran la coordinación entre actores, la preparación de proyectos desde etapas tempranas y la posible articulación de garantías, seguros, financiamiento concesional, blended finance y otros mecanismos de reducción de riesgos, de acuerdo con las características de cada proyecto. Una eventual Plataforma País podría articularse con instrumentos y prioridades nacionales como el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, el Plan México, el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, la Estrategia Nacional de Cambio Climático y la NDC 3.0. Asimismo, podría complementar instrumentos desarrollados por la SHCP, como la Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible y la Taxonomía Sostenible de México, fortaleciendo la conexión entre prioridades nacionales, proyectos y fuentes de financiamiento. El taller nutrió esta discusión a través de tres mesas de diálogo, con representantes de las secretarías de Energía, Economía, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, y Agricultura y Desarrollo Rural, así como de BANOBRAS, NAFIN, INECC, CONAFOR, banca comercial, sociedad civil y otros actores. En la primera mesa, “Transición energética e infraestructura para el desarrollo productivo e industrial”, se discutió cómo articular las prioridades energéticas, productivas e industriales de México con sus compromisos climáticos, así como los sectores, proyectos e inversiones que deberían priorizarse para avanzar en los objetivos de reducción de emisiones de la NDC 3.0 a 2035 y en la trayectoria de largo plazo hacia cero emisiones netas. La segunda mesa, “Transición territorial y urbana baja en emisiones”, abordó movilidad, transporte, infraestructura urbana y economía circular para identificar proyectos prioritarios que contribuyan al desarrollo económico, la acción climática y la justicia social, así como mecanismos para escalar iniciativas y movilizar financiamiento público, de banca de desarrollo y privado. En la tercera, “Restauración de ecosistemas y desarrollo rural”, se analizaron alternativas para incrementar el financiamiento para la restauración de ecosistemas y el desarrollo rural bajo un enfoque de mitigación, adaptación y reducción de riesgos climáticos, incluidos criterios de priorización e instrumentos o combinaciones de financiamiento para iniciativas de adaptación, naturaleza y pérdidas y daños. Este quinto taller dio continuidad a cuatro encuentros previos dedicados a los conceptos, principios y experiencias internacionales de las Plataformas País; las prioridades de inversión y oportunidades en energía, biodiversidad, sistemas alimentarios y desarrollo territorial; los mecanismos de financiamiento internacional, la cooperación técnica y la movilización de capital público y privado; y la profundización de estas temáticas. El encuentro cerró con una reflexión sobre los siguientes pasos para continuar analizando el posible alcance y características de una Plataforma País y su Módulo de Inversión Sostenible, así como las acciones que distintos actores pueden impulsar para acompañar este proceso. Estos espacios de diálogo permitirán continuar generando insumos para explorar mecanismos que faciliten la movilización de financiamiento hacia proyectos que contribuyan a un desarrollo justo, bajo en emisiones y sostenible en el largo plazo. Facebook Twitter LinkedIn
ICM llama a activar una respuesta institucional preventiva ante los impactos de El Niño 2026 en México

Noticias ICM llama a activar una respuesta institucional preventiva ante los impactos de El Niño 2026 en México ► La llegada de El Niño en un contexto de cambio climático podría incrementar riesgos relacionados con disponibilidad de agua, producción de alimentos, incendios, o inundaciones. ►El evento climático no producirá efectos homogéneos en el territorio mexicano. Sus impactos dependen de la temporada, la región y las condiciones preexistentes. Ciudad de México, 18 de agosto de 2026. Durante el seminario “El Niño 2026: la liga con la emergencia climática global, qué esperar y cómo prepararnos”, organizado por Iniciativa Climática de México (ICM), junto con el Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, especialistas y autoridades analizaron la relación del fenómeno con la emergencia climática, sus posibles impactos ambientales, económicos y sociales, y las capacidades que requiere el país para anticiparse. Para ICM, la preparación debe concentrarse en cinco prioridades: establecer un mecanismo permanente de coordinación intersectorial e intergubernamental; regionalizar la información y los sistemas de alerta temprana; fortalecer la respuesta en sectores como salud, agua, alimentos, ciudades, energía y ecosistemas; incorporar un enfoque de riesgo que considere exposición, vulnerabilidad y capacidades diferenciadas en el territorio, y vincular las medidas frente a El Niño con la política nacional de adaptación al cambio climático. El Niño forma parte de la variabilidad natural del sistema climático Durante la conferencia magistral, Andreas Fischlin, excopresidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y profesor de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, explicó que El Niño forma parte de la variabilidad natural del sistema climático, pero advirtió que el episodio previsto para 2026 ocurre en un planeta considerablemente más cálido. Esa combinación puede amplificar riesgos relacionados con disponibilidad de agua, producción de alimentos, incendios, inundaciones y otros eventos extremos. El Panel 1, “El fenómeno de El Niño y su relación con el cambio climático: qué se espera este año”, profundizó en cómo traducir los pronósticos globales en escenarios útiles para México. Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM; Jorge Zavala, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, coincidieron en que El Niño no producirá efectos homogéneos en el territorio y que sus impactos dependerán de la temporada, la región y las condiciones preexistentes. “La pregunta no es sólo si va a llover más o menos, sino dónde y cuándo se esperan los impactos. En un evento de El Niño fuerte, la influencia del fenómeno puede volverse dominante y modificar patrones de precipitación, temperatura, ciclones, nortes y ondas de calor. Por eso, la preparación tiene que ser territorial y anticipada”, señaló Zavala. El Panel 2, “Posibles impactos ambientales, económicos y sociales de El Niño 2026 en México”, trasladó el análisis climático a sectores concretos. Margarita Caso, directora general de Conservación y Gestión de Mares de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Fabiola Sosa, jefa del Área de Crecimiento Económico y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma Metropolitana; Tania Pérez, subdirectora de Medio Ambiente de FIRA; y la MC Olivia Rodríguez, especialista del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), abordaron las implicaciones para ecosistemas, agua, actividades productivas y población. Uno de los temas centrales fue la seguridad hídrica. La combinación de déficit y exceso de precipitación puede poner a prueba presas, acuíferos y sistemas de abastecimiento que ya enfrentan los efectos acumulados de sequías anteriores y de la sobreexplotación. “El Niño incide en todo el ciclo del agua: no sólo en la precipitación, sino también en la evaporación, la humedad de los suelos, el escurrimiento superficial y la recarga de los acuíferos. Por eso, depender de más extracción subterránea o de trasvases no es una estrategia que garantice acceso al agua en el mediano y largo plazo; necesitamos decisiones de planeación que reconozcan la disponibilidad real del agua y su variabilidad climática”, señaló Sosa. El panel también abordó la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales. La producción agrícola y ganadera puede resentir tanto una sequía anticipada como un exceso de humedad, por lo que la información agroclimática debe llegar a los productores y utilizarse para anticipar pérdidas, orientar apoyos y fortalecer instrumentos financieros y de aseguramiento. La protección de pequeños productores adquiere especial importancia por su mayor exposición y menor capacidad financiera para absorber impactos. Asimismo, los participantes destacaron la función de los ecosistemas como parte de la respuesta. Cuencas, bosques, manglares, humedales, arrecifes y suelos contribuyen a regular el agua, amortiguar temperaturas, reducir erosión y proteger comunidades e infraestructura. Para ICM, su conservación y restauración deben entenderse como medidas de adaptación y reducción de riesgos, y no únicamente como una agenda de protección ambiental. La adaptación exige traducir la ciencia en política pública En la conferencia “Adaptación a los impactos del cambio climático: la Política Climática y la NDC de México”, Abraham Ortínez, director general, y Celia Piguerón, coordinadora general de Adaptación al Cambio Climático y Ecología, del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), plantearon que la preparación frente a El Niño debe insertarse en una política permanente de adaptación y no agotarse cuando concluya este episodio climático. Piguerón explicó los trabajos para transformar el antiguo Atlas Nacional de Vulnerabilidad en una plataforma nacional de riesgos climáticos y adaptación con información actualizada y herramientas que permitan acercar los escenarios a las decisiones territoriales, así como el proceso de construcción de la Política Nacional de Adaptación. “La adaptación exige traducir la ciencia en política pública. A veces tenemos mucha información, pero el reto es convertir esos datos en acción, con un enfoque sistémico y una gobernanza que no vea los riesgos sector por sector ni región por región. Frente a El Niño y a otros fenómenos climáticos, necesitamos un mecanismo permanente de prevención y no bajar la guardia”, subrayó. El Panel 3, “¿Estamos listos? ¿Cómo nos preparamos? Retos para todos los sectores y niveles de gobierno”, cerró la discusión llevando el diagnóstico hacia las capacidades concretas de prevención y respuesta. Enrique Guevara, director general del Centro Nacional
Iniciativa Climática de México presenta recomendaciones para la implementación de las metas climáticas del país a través del Programa Especial de Cambio Climático

Noticias Iniciativa Climática de México presenta recomendaciones para la implementación de las metas climáticas del país a través del Programa Especial de Cambio Climático ► Cumplir la meta al 2030 implica reducir 144 millones de toneladas de CO₂ equivalente durante el presente sexenio. ►ICM propone 96 medidas clave para el periodo 2026-2030 orientadas al cumplimiento de las metas nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Ciudad de México, 6 de agosto de 2026. La actualización en 2025 de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) abrió una nueva etapa para la política climática de México y para su agenda de desarrollo inclusivo y sustentable. Para contribuir a que esos compromisos climáticos se traduzcan en acciones concretas y medibles, Iniciativa Climática de México (ICM) presenta el documento “Programa Especial de Cambio Climático 2026–2030 desde la Sociedad Civil: Recomendaciones para la implementación de la NDC”. Tras su aprobación por la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), el Programa Especial de Cambio Climático (PECC) 2026-2030 –principal instrumento de política pública para orientar la acción climática del país durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum– se encuentra en proceso de revisión previo a su publicación. En ese contexto, ICM pone a disposición de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y de las dependencias participantes, elementos técnicos, normativos e institucionales adicionales que puedan contribuir a una implementación exitosa del programa en los próximos años. El documento se elaboró con base en análisis desarrollados por ICM y las aportaciones de especialistas de distintos sectores y contiene recomendaciones en materia de descarbonización sectorial, adaptación y resiliencia, gobernanza, financiamiento, y seguimiento e implementación de políticas públicas, con una visión de mediano y largo plazos. Acción climática desde el gobierno mexicano El texto incluye 96 medidas organizadas en torno a los cinco componentes de la NDC 3.0, junto con los instrumentos y mecanismos de coordinación necesarios para llevarlas a cabo. Incorpora además hitos sectoriales al 2030 para la reducción de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero, que contribuyen a reducir los 144 millones de toneladas de CO₂ equivalente necesarias para cumplir los compromisos climáticos durante el presente sexenio. La propuesta detalla una ruta para la implementación de la NDC 3.0 mediante acciones concretas, instrumentos de política pública e hitos verificables para el periodo 2026-2030. Entre sus principales aportes destacan: 96 medidas estratégicas organizadas en torno a los cinco componentes de la NDC 3.0: temas transversales; mitigación; adaptación; pérdidas y daños, y entorno habilitador y medios de implementación. Cada medida se acompaña de instrumentos de política, mecanismos de coordinación institucional y responsables que facilitan su ejecución. Una hoja de ruta para acelerar la descarbonización de los principales sectores emisores, con hitos para 2030 que incluyen: alcanzar al menos 38.5% de generación eléctrica con fuentes limpias, respecto al 24.6% registrado en 2025 —cerca de 14 puntos porcentuales en menos de cinco años—, en línea con los alrededor de 15 GW adicionales de capacidad limpia y almacenamiento previstos en el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025–2030, junto con el fortalecimiento de la red de transmisión; eliminar de manera progresiva la generación eléctrica con carbón, estimada en 3.4% de la matriz en 2025, y reducir el uso de combustóleo, estimado en 1% ese mismo año, con miras a su eliminación hacia 2035, mediante una transición energética justa que impulse la restauración ambiental, la reconversión laboral y productiva, y la participación de las comunidades en las regiones afectadas; acelerar la electrificación del transporte, sector responsable de 23% de las emisiones nacionales, mediante estándares que reduzcan el promedio corporativo de los autos nuevos de 125 a 63 gramos de CO₂ por kilómetro, una participación de 30% de las ventas de autobuses urbanos eléctricos y un mayor reparto modal ferroviario de carga, hoy en 13.4%; reducir en 30% las emisiones de metano del sector petróleo y gas respecto de los niveles de 2020, estimados en 29.2 millones de toneladas de CO₂ equivalente, en línea con el Plan de Sostenibilidad de Pemex; impulsar la descarbonización de la industria, origen de 18% de las emisiones nacionales, mediante eficiencia energética, electrificación, cogeneración y combustibles de bajas emisiones; fortalecer una productividad agropecuaria de bajas emisiones con 484 mil hectáreas nuevas de agricultura de conservación, la recuperación de 190 mil hectáreas de suelos degradados y 616 mil hectáreas bajo manejo silvopastoril; avanzar hacia la deforestación neta cero y cumplir la meta 30×30 de conservar el 30% de la superficie nacional terrestre y marina, en un sector con potencial de absorción de al menos 200 millones de toneladas de CO₂; promover la economía circular en el sector residuos, responsable de 9% de las emisiones nacionales, mediante la reducción del desperdicio de alimentos —20.4 millones de toneladas en 2025, equivalentes al 34% de la producción nacional— y el aprovechamiento de residuos orgánicos en al menos 20 plantas de digestión anaeróbica en municipios medianos. Un enfoque integral de adaptación y resiliencia, orientado a fortalecer la gestión del riesgo climático, la seguridad hídrica, la protección y restauración de ecosistemas, la adaptación basada en la naturaleza y el fortalecimiento de capacidades locales. El documento reconoce que aumentar la resiliencia de la población y los territorios es una condición indispensable para el desarrollo sostenible y socialmente inclusivo del país. Recomendaciones para fortalecer la gobernanza y los medios de implementación, mediante mecanismos de coordinación entre dependencias, órdenes de gobierno, sector privado, academia y sociedad civil; fortalecimiento de los sistemas de monitoreo, reporte y verificación de la NDC y una estrategia para movilizar financiamiento climático a la escala que la transición requiere: la agenda de desarrollo sostenible al 2030, plenamente integrada a la NDC 3.0, supone inversiones del orden de 13.6 billones de pesos, unos 727 mil millones anuales. De ahí la importancia de desarrollar una Plataforma de País capaz de articular recursos públicos y privados para acelerar la implementación de la NDC 3.0 y del PECC. Propuestas para reformar la Ley General de Cambio Climático que incorporen las metas al 2035