Priorizar metas climáticas es requisito para impulsar el desarrollo económico y los beneficios sociales en México

Noticias Priorizar metas climáticas es requisito para impulsar el desarrollo económico y los beneficios sociales en México Iniciativa climática de México, julio 01, 2025. ►México necesita convertir los compromisos climáticos en iniciativas a gran escala financiables. ►Una Plataforma País es el instrumento ideal para articular desarrollo económico, descarbonización y bienestar social bajo una sola estrategia nacional. ►La transición energética, la protección de la biodiversidad y el desarrollo territorial sustentable concentran las mayores oportunidades de inversión para estimular un crecimiento económico con prosperidad compartida en el país. Ciudad de México, 1° de julio de 2026. México tiene la oportunidad de convertir la acción climática en un motor de desarrollo descarbonizado, incluyente y justo si adopta los mecanismos necesarios para apoyar la implementación de los compromisos climáticos. A fin de contribuir en ese objetivo, Iniciativa Climática de México (ICM) realizó el segundo taller del proceso “Hacia la Plataforma País de Inversión para el Desarrollo y la Acción Climática en México: Contribución desde la Sociedad Civil”, un espacio de diálogo técnico, orientado a identificar prioridades de inversión, oportunidades, barreras y condiciones habilitadoras para cumplir las metas climáticas de México. Bajo el título “De la ambición a la acción: prioridades de inversión, oportunidades y desafíos para cumplir con los compromisos climáticos de México”, este segundo encuentro reunió a especialistas, representantes del sector público, sociedad civil, academia y otros actores técnicos para analizar cómo traducir las metas de mitigación, adaptación, transición energética, desarrollo territorial, biodiversidad y sistemas alimentarios en proyectos financiables y de alto impacto. ICM destacó que México ha establecido metas ambiciosas en materia de desarrollo industrial, atracción de inversiones, transición energética y acción climática. Sin embargo, alcanzar estos objetivos requiere de mecanismos de coordinación más efectivos, capacidades institucionales fortalecidas y financiamiento a la escala y velocidad que demandan los desafíos climáticos, sociales y económicos del país. En este contexto, una Plataforma de País bien diseñada puede convertirse en la mejor herramienta para identificar inversiones prioritarias, dimensionar los recursos necesarios y articular fuentes de financiamiento públicas y privadas, nacionales e internacionales, bajo una visión alineada con las prioridades de desarrollo de México. Diseñar una plataforma nos ayudará a reconocer la escala de los esfuerzos necesarios “Aunque México ya cuenta con instrumentos relevantes para movilizar financiamiento sostenible, el reto ahora es articularlos, fortalecerlos y conectarlos con una cartera de proyectos transformadores. Una Plataforma de País fungiría como el gran puente entre dos ejes: por un lado, el Plan México y, por el otro, los compromisos climáticos de nuestro país ante el mundo. Diseñar una plataforma nos ayudará a reconocer la escala de los esfuerzos necesarios y a acceder a nuevos mecanismos de financiamiento que se traducirán en inversiones concretas para el desarrollo, el bienestar y la competitividad del país”, señaló Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de ICM. Durante el taller se abordaron tres sectores clave: biodiversidad, energía y territorios. En biodiversidad y sistemas alimentarios, las y los participantes analizaron necesidades de inversión para avanzar en la agenda de naturaleza, sistemas agroalimentarios y objetivos climáticos. En particular, José Morales, gerente de Cambio Climático y Biodiversidad de ICM, subrayó que “México es un país megadiverso, con realidades productivas y territoriales muy distintas. De ahí que una Plataforma de País nos ayudará a estructurar paquetes integrados de inversión –por región– que combinen conservación, restauración productiva, eficiencia del campo, cadenas de valor y acción climática, en lugar de financiar proyectos aislados”. En energía, se discutieron prioridades y acciones estratégicas para cumplir las metas de transición energética justa, clima y desarrollo, así como la necesidad de traducir compromisos en proyectos financiables. “El sector energético es prioritario no sólo para la descarbonización, sino para la economía del país. Cumplir la NDC implica acelerar la incorporación de energías limpias, fortalecer la red, reducir pérdidas, impulsar la generación distribuida y atender emisiones de petróleo y gas. La buena noticia es que muchas de estas medidas no son experimentales, son tecnologías probadas, costo-efectivas y capaces de generar ahorros y beneficios si se ponen en marcha con la escala necesaria”, señaló Marco Jano, subdirector de Investigación del Instituto de Desarrollo de Energía y Ambiente (IDEA). En materia de la gestión territorial, la conversación se centró en oportunidades de inversión para desarrollo urbano, movilidad, resiliencia y bienestar a nivel local. Fabiola Olivares, directora general de Política Territorial de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) puntualizó que “para que la inversión climática tenga impacto real, las decisiones deben aterrizarse en el territorio. La planeación debe integrar energía, movilidad, vivienda, infraestructura, seguridad hídrica, conservación, gestión de riesgos y desarrollo económico, de modo que podamos pasar de territorios desordenados y con crecimiento disperso a territorios ordenados, competitivos, resilientes y con visión de largo plazo. Esa certeza es clave para orientar mejor la inversión pública y privada”. IEste segundo taller forma parte de una serie de cuatro encuentros convocados por ICM para recoger insumos de la sociedad civil, el sector privado, la academia, actores gubernamentales y especialistas técnicos. El objetivo es contribuir, desde la sociedad civil, a la construcción de recomendaciones que fortalezcan la arquitectura de financiamiento climático del país y aporten al eventual diseño de una Plataforma de País para México. En el primer taller se detalló el proceso que llevó a pensar en este tipo de mecanismos para apoyar la implementación de los compromisos climáticos; se abordaron experiencias internacionales, y se delineó cómo se podría adoptar el mecanismo al contexto mexicano y con base en el Plan México. El tercer taller, estará centrado en el sector financiero, sumando sus perspectivas y propuestas. Finalmente, el cuarto servirá para la organización de propuestas; analizar una posible gobernanza para la plataforma y la ruta crítica para implementarla. ICM reiteró que la acción climática no debe entenderse como una agenda separada del desarrollo nacional. Una Plataforma de País puede ayudar a vincular la NDC de México y sus metas de descarbonización con prioridades como crecimiento económico, generación de empleo, desarrollo industrial, seguridad hídrica, sistemas alimentarios sostenibles, infraestructura resiliente, movilidad, bienestar social y reducción de desigualdades. 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El océano sostiene la vida frente al cambio climático

Noticias El océano sostiene la vida frente al cambio climático Omar García Castañeda, colaborador de Iniciativa Climática de México (ICM), especialista en modelación y estudio de sistemas socio-ecológicos. Cada año, cuando el verano se acerca y el calor se intensifica, una idea aparece en la mente: vacaciones. Gran parte de las personas imagina un descanso junto al mar. Así, playas, arrecifes y manglares se convierten en escenarios de recreación y contacto con la naturaleza, donde se prueban los sabores del mar o simplemente se contempla un atardecer. En efecto, los destinos marino-costeros tienen una relevante participación en el sector del turismo que representó cerca del 9 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional en el 2024 y 2025. Por otro lado, en otras temporadas vacacionales el océano suele llegar a la mesa de los mexicanos: el consumo de pescados y mariscos aumenta hasta un 70% durante Cuaresma y Semana Santa. Tan solo la pesquería del camarón genera más de 37 mil empleos y aporta más de 100 mil toneladas al sector agroalimentario, de los cuales, hasta 60% se destina a exportación, principalmente hacia Estados Unidos. Sin embargo, muchos de los ecosistemas y procesos naturales que posibilitan la recreación y el alimento están afectados por el cambio climático. Estudios indican que la mayoría asociamos este fenómeno con calor extremo, sequías, inundaciones, tormentas o incendios, pero rara vez pensamos en el océano aun cuando es de suma importancia frente al cambio climático. Las aguas marinas tienen la capacidad de absorber cerca del 90 % del exceso de calor generado por el calentamiento global y capturan aproximadamente una cuarta parte del dióxido de carbono (CO₂) que emitimos por actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles. Lo más interesante es que gran parte de este proceso depende de organismos marinos que casi nunca vemos. El fitoplancton —microorganismos microscópicos que viven suspendidos en el océano— realizan fotosíntesis de manera similar a las plantas terrestres. Al encontrarse en enormes cantidades y absorber CO₂ de la atmósfera, el fitoplancton produce cerca de la mitad del oxígeno del planeta. La gran barrera protectora está amenazada El océano también funciona como una barrera natural frente a fenómenos extremos. Ecosistemas costeros como manglares, arrecifes coralinos y pastos marinos ayudan a proteger las costas contra huracanes, erosión e inundaciones. Los arrecifes coralinos, por ejemplo, pueden reducir hasta 97 % de la fuerza del oleaje antes de que este llegue a la costa. Los manglares ayudan a disminuir inundaciones y protegen a millones de personas alrededor del mundo frente a tormentas tropicales. Pero estos ecosistemas no sólo protegen territorios; también sostienen gran parte de la vida marina. Funcionan como zonas de crianza, refugio y alimentación para numerosas especies de importancia pesquera como: camarones, pargos, meros, roncos e, incluso, algunas especies de atún pasan sus primeras etapas de vida en estos ambientes antes de desplazarse hacia el mar abierto. De hecho, se encontrado que la biomasa de ciertas especies de importancia pesquera puede ser más del doble cuando los arrecifes coralinos están conectados con manglares. El aumento de la temperatura del océano está alterando rutas migratorias y desplazando especies hacia zonas más frías cercanas a los polos o a mayores profundidades. En algunos casos, los eventos extremos de calentamiento marino han provocado mortandad masiva de organismos. Tal es el caso de los eventos de blanqueamiento coralino, esto sucede cuando el calor estresa a los corales y estos expulsan las microalgas que viven dentro de ellos y les proporcionan energía. Si el calentamiento continúa, el coral puede morir, provocando la pérdida de refugio y alimento para especies marinas, así como una menor protección natural frente al oleaje, tormentas e inundaciones costeras. Ahora sabemos que con un calentamiento global de 1.5 °C, podría perderse entre 70 y 90 % de los arrecifes de coral del planeta; y con 2 °C, más del 99 % estaría en riesgo de desaparecer funcionalmente. NDC 3.0, central para proteger los océanos Como respuesta a los impactos del cambio climático, surgieron las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), donde cada país detalla sus esfuerzos previstos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, adaptarse a los impactos climáticos y contribuir a los objetivos climáticos globales. En el caso de México, la NDC 3.0, presentada en noviembre pasado, destaca la conservación y restauración de ecosistemas de carbono azul, enfocado en conservar manglares y pastos marinos; la adaptación costera basada en ecosistemas. Una estrategia que tiene el potencial de ayudar a las comunidades a enfrentar los impactos del cambio climático. Asimismo, la NDC 3.0 contempla el fortalecimiento de pesquerías y acuacultura resilientes al clima (ajuste de volúmenes de pesca, temporadas de pesca, etc.), fundamentales para la seguridad alimentaria y los medios de vida costeros. Además, suma el desarrollo de una economía azul sostenible que combine conservación, turismo responsable y reducción de emisiones en actividades marítimas. El océano está mucho más presente en nuestra vida de lo que solemos imaginar. Más allá de ser un espacio de descanso, recreación o alimento, el océano representa uno de los sistemas naturales más importantes para sostener la estabilidad climática y social del planeta. Si el océano pierde su capacidad de responder frente al cambio climático, también se debilita la capacidad humana para enfrentar sus impactos. Cuidarlo es mirar hacia el mar y decidir preservar el pulso de vida que habita en él para el futuro. Texto publicado el 18 de junio en Forbes, en: https://forbes.com.mx/el-oceano-sostiene-la-vida-frente-al-cambio-climatico/ Facebook Twitter LinkedIn
Los nuevos compromisos climáticos impulsan la electrificación del transporte y el fortalecimiento de la infraestructura pública

Noticias Los nuevos compromisos climáticos impulsan la electrificación del transporte y el fortalecimiento de la infraestructura pública Emilio Romero, coordinador de electromovilidad en ICM Emilia Amezcua, investigadora en temas de movilidad y calidad del aire en ICM México no es un actor silencioso en la crisis climática: se encuentra entre los diez países que más gases de efecto invernadero emiten en el ámbito global. Una parte significativa de esa huella tiene ruedas y motor: alrededor del 23% de las emisiones de CO₂ en el país provienen del transporte. Esto significa que la manera en que nos movemos, y la manera en la que regulamos la movilidad importa para la crisis climática. En ese contexto, se debe reconocer que los más recientes compromisos climáticos de México privilegien un conjunto de acciones orientadas a transformar el sector transporte en el país a fin de fomentar una movilidad más limpia, segura e integrada Las nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés) incluyen la transición hacia tecnologías de cero emisiones (entre ellos, el impulso a vehículos eléctricos), fomento al cambio modal hacia maneras de movilidad sostenible y el desarrollo de nueva infraestructura con proyectos de transporte masivo e infraestructura peatonal y ciclista. Esto es un elemento especialmente relevante en contextos urbanos donde estas formas de ejercer la movilidad ya desempeñan un papel significativo. En la Ciudad de México más del 60% de viajes suceden en transporte público y más de 456,000 viajes diarios son en bicicleta. Los nuevos compromisos introducen un componente orientado a mejorar las condiciones del transporte público mediante infraestructura adecuada, como carriles exclusivos, paradas y estaciones dignas. En paralelo, se propone la electrificación del transporte público masivo e integrado. Estas medidas buscan incrementar la eficiencia operativa del transporte y a la vez mejorar la experiencia cotidiana de millones de personas usuarias que dependen de él. Este énfasis resulta particularmente importante ante el rezago estructural del sistema: la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha documentado que la edad promedio de los autobuses urbanos es de 15 años, por encima del límite recomendado para mantener la seguridad y la eficiencia. De igual manera, al cierre de 2023, la flota de autobuses con placas federales alcanzaba una vida útil promedio de 19.3 años, y la propia SICT estima que 41 % de la flota nacional de autobuses, camiones y tractocamiones requiere renovación. En este sentido, la mejora de la infraestructura del transporte público adquiere un carácter operativo y de justicia urbana. Por otra parte, la incorporación de un compromiso con el fortalecimiento del sistema ferroviario nacional es uno de los elementos más relevantes de las NDC. La implementación del Programa Nacional Ferroviario, junto con la construcción de infraestructura sustentada en energías limpias, apunta a un regreso del transporte regional que podría reducir significativamente la huella ambiental de la movilidad. La ampliación de corredores ferroviarios para pasajeros (como Ciudad de México–Nuevo Laredo, Ciudad de México–Nogales y Ciudad de México–Pachuca) busca mejorar la conectividad entre regiones, mientras que el impulso al transporte ferroviario de carga pretende aumentar la cobertura y la eficiencia del Sistema Ferroviario Nacional. Cabe destacar también que, en noviembre pasado, durante la COP30, México se comprometió acelerar la adopción de camiones y autobuses de cero emisiones, con la meta de alcanzar el 100 % de ventas de vehículos nuevos de este tipo para 2040. Con esta decisión, el país se sumó a un ambicioso acuerdo global que suma a más de 40 gobiernos a través del Memorando de Entendimiento Global sobre Vehículos Medianos y Pesados de Cero Emisiones, el cual establece un objetivo intermedio de al menos 30 % de ventas para 2030. Este compromiso representa un paso importante hacia la descarbonización del transporte de carga y del transporte público pesado, sectores que actualmente concentran una proporción elevada de las emisiones del sistema de transporte nacio Las ventanas de oportunidad En este contexto, y con la finalidad de implementar los cambios y propuestas de las nuevas NDC, existen dos ventanas de oportunidad política clave para impulsar la transición hacia vehículos de cero emisiones en el sector transporte. La primera es la actualización de la norma de eficiencia energética para vehículos ligeros, o la NOM-163-SEMARNAT-SCFI-2023. Esta norma regula las emisiones de CO2 del escape de vehículos ligeros nuevos de hasta 857 kg, establece límites anuales de gCO2/km que debe cumplir cada fabricante de vehículos y ofrece un sistema de créditos por la introducción de ciertos tipos de tecnologías al mercado. Sin embargo, la versión actual de la NOM (fase 2 2025-2027) no es suficiente para lograr las metas climáticas ni de electrificación de vehículos ligeros del país, las flexibilidades contempladas en dicha norma podrían disminuir su efectividad hasta en un 30% en las reducciones de emisiones proyectadas para 2030. Para alcanzar las metas climáticas para el sector transporte, se debe apuntar a una actualización para la NOM 163 más estricta que amplíe el horizonte temporal de aplicación hacia 2030 y 2035, así como reducir flexibilidades y créditos sobredimensionados para fabricantes de vehículos. Una meta ambiciosa e ideal para la NOM-163 sería buscar disminuir las emisiones de la flota de nuevos vehículos ligeros entre un 50% y 70%. Una segunda ventana de oportunidad para impulsar la transición hacia un transporte limpio es la publicación de la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME). Este documento establece metas para las ventas de nuevos vehículos eléctricos de todo tipo hacia 2030 y 2050. De igual forma establece líneas de acción para expandir la infraestructura de carga pública en las principales ciudades y corredores carreteros del país y acciones complementarias para esta transición tecnológica. La ENME debe establecer metas ambiciosas, alineadas al Pacto de Glasgow, en donde se acuerda impulsar que un 50% de las ventas de vehículos ligeros y pesados sean eléctricos o híbridos enchufables para 2030, y el 100 % para 2050. Siete millones de muertes anuales en el mundo están directamente vinculadas con la mala calidad del aire. México no es ajeno a esta realidad: el transporte es responsable
Iniciativa Climática de México subraya la importancia de contar con una Plataforma de País para financiar la agenda climática

Noticias Iniciativa Climática de México subraya la importancia de contar con una Plataforma de País para financiar la agenda climática Iniciativa climática de México, junio 17, 2026. ► ICM impulsa la discusión sobre una Plataforma de País como uno de los mecanismos más viables para ayudar al cumplimiento de las metas climáticas de México. ► El Plan México puede fortalecerse incrementando sus componentes “verdes” para movilizar inversiones que contribuyan al cumplimiento de los Compromisos de Reducción de Emisiones (NDC) de nuestro país. Ciudad de México, 17 de junio de 2026. Ante la urgencia de traducir las metas climáticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de climáticas y de desarrollo en inversiones y proyectos a gran escala, Iniciativa Climática de México (ICM) promueve la discusión sobre la necesidad de preparar una Plataforma de País (CP, por sus siglas en inglés), uno de los mecanismos más viables para ayudar al cumplimiento de las metas climáticas de México. En un contexto de creciente competencia por el financiamiento internacional, ICM destaca que fortalecer la coordinación entre actores y canalizar inversiones con más ambición, escala y celeridad se ha vuelto una prioridad estratégica para el país. En este marco, ICM realizó el foro “Hacia la Plataforma de País de Inversión para el Desarrollo y la Acción Climática en México: Contribución desde la Sociedad Civil”. Este primer encuentro, de cuatro previstos para los próximos meses, reunió a especialistas, representantes del sector público, organismos internacionales, agencias de cooperación, sector financiero, academia y sociedad civil para hacer un llamado a concretar una CP que permita cumplir con la NDC 3.0 y acelerar la transición energética en el país. La NDC 3.0, presentada en noviembre de 2025 en la COP30, es la hoja de ruta climática más ambiciosa de la historia del país. Fija metas concretas de reducción de emisiones para 2030 y 2035, definidas desde las prioridades e intereses nacionales de la política energética, y cumplirlas requiere movilizar 13.6 billones de pesos en financiamiento. En el sector eléctrico, alcanzar 45% de generación limpia para 2030 exige atraer entre 100 y 150 mil millones de pesos anuales en inversión privada, una cifra que no se alcanzará con los flujos actuales. La acción climática no debe verse como una agenda separada del desarrollo nacional Por tanto, la necesidad de una CP que funcione como ventanilla única para la movilización de recursos se vuelve urgente: bajo el liderazgo del gobierno federal, permitiría articular actores, reducir la fragmentación institucional y facilitar la construcción de proyectos de inversión alineados con las prioridades nacionales, vinculando la acción climática con objetivos de crecimiento económico, inclusión social y bienestar. “La acción climática no debe verse como una agenda separada del desarrollo nacional. Para México, una Plataforma de País representa una oportunidad para conectar metas climáticas cada vez más ambiciosas con prioridades nacionales de crecimiento económico, generación de empleo, desarrollo industrial, seguridad hídrica, infraestructura resiliente y reducción de desigualdades. Además, podría complementar instrumentos ya existentes como los bonos soberanos sostenibles, la Taxonomía Sostenible de México y la Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible, fortaleciendo la coordinación entre instituciones y evitando la duplicación de esfuerzos”, destacó Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de ICM. “De la misma manera que ICM preparó y publicó una NDC desde la sociedad civil (en 2022), una Ruta de Cero Emisiones (en 2023) y un primer Reporte Ejecutivo sobre la Plataforma de País en México (en 2025), ahora se dará a la tarea de elaborar una propuesta comprensiva desde la sociedad civil que muestre las oportunidades más importantes del país para escalar sus esfuerzos y acceder a nuevos recursos financieros internacionales para el cumplimiento de las metas de la NDC”, dijo Fernández Bremauntz. El objetivo de Iniciativa Climática de México es adelantar la preparación de insumos técnicos para los tomadores de decisiones y así contribuir al diseño de la versión oficial de la Plataforma de País en México. Por su parte, José Luis Samaniego, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, afirmó que, en México, la CP debe denominarse Módulo de Inversión Sostenible y tendría que fungir como la “rebanada verde del Plan México” para identificar, priorizar y movilizar inversiones que fortalezcan la estructura productiva, generen bienestar y contribuyan al cumplimiento de la NDC 3.0. Los especialistas coincidieron en que una Plataforma de País debe ser country-owned y country-driven, es decir, apropiada y conducida por el propio país. Su diseño debe responder a las prioridades, capacidades y circunstancias nacionales, en lugar de adoptar un modelo definido desde el exterior. “No existe una Plataforma de País idéntica para todos. Debe estar orientada por las prioridades y el contexto de cada nación, contar con una estructura gubernamental sólida y tener objetivos transformadores claramente definidos. No se trata de financiar pequeñas piezas o una colección de proyectos aislados, sino de coordinar políticas, capacidades e inversiones para impulsar transiciones sistémicas”, explicó Josué Tanaka, integrante del Country Platforms Hub. Un modelo exitoso en el mundo El foro reunió perspectivas nacionales e internacionales para analizar el marco conceptual de las CP, identificar lecciones de experiencias exitosas y explorar los arreglos institucionales que mejor respondan al contexto mexicano. La relevancia de las CP ha crecido en espacios multilaterales como las negociaciones climáticas internacionales, las reuniones del Banco Mundial y la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo, y actualmente alrededor de 20 países han establecido o anunciado Plataformas de País, entre ellos Brasil, Colombia, India, Sudáfrica, Indonesia, Egipto y Vietnam. En Sudáfrica, la CP movilizó más de 12 mil millones de dólares con enfoque en transición energética justa, mientras que Brasil estructuró en menos de un año una cartera de proyectos con potencial de inversión superior a los 25 mil millones de dólares, vinculando financiamiento climático con desarrollo industrial, bioeconomía y transición energética. La NDC 3.0 es la apuesta climática de México, construida desde sus propias prioridades nacionales. Una CP es el mecanismo para financiar con recursos coordinados, bajo liderazgo del gobierno y alineados a acelerar la