Iniciativa Climática de México

Nuestra prioridad es contribuir a la protección de la salud de las infancias, las mujeres embarazadas, personas adultas mayores o con padecimientos cardiorespiratorios.

Así como otros grupos vulnerables que por sus características físicas, económicas o socioculturales se ven más afectados por la mala calidad del aire que el resto de la población.

La mayoría de las personas en todo el mundo están expuestas a niveles insalubres de contaminación del aire. En 2021, 8.1 millones de personas murieron prematuramente debido a padecimientos relacionados con la contaminación del aire; esto equivale a 1 de cada 9 muertes en el planeta. Respirar aire contaminado es el segundo factor de riesgo de muerte a escala global, solo por debajo de la hipertensión arterial, y por encima del tabaquismo, la dieta inadecuada y los niveles de glucosa altos.

En México, en promedio, estamos expuestos a niveles tres veces mayores de contaminación que los que recomienda como máximo la Organización Mundial de la Salud. En 2021, en nuestro país se registraron 41,700 muertes prematuras por mala calidad del aire. 

Los principales contaminantes por sus efectos en la salud son PM2.5 (partículas en suspensión en el aire que miden 2.5 micrómetros o menos de diámetro) y el ozono (que se forma en las capas bajas de la atmósfera (tropósfera) por la interacción de sus precursores y la luz solar).  

Estos contaminantes también tienen impactos en el cambio climático global.  Por ejemplo, el hollín (conocido como carbono negro y que es parte de
las partículas PM2.5) y el ozono son contaminantes cuyo impacto en el clima es
incluso mayor que el del bióxido de carbono, si bien no permanecen tanto tiempo en la atmósfera. De la misma manera que los gases de efecto invernadero, se generan principalmente por la quema de combustibles fósiles en la generación de energía, la industria, el transporte, y el sector residencial.

En Iniciativa Climática de México integramos las dimensiones global y local de la contaminación atmosférica. Nos interesan tanto el calentamiento global como los impactos en la salud poblacional y las afectaciones que sufren los ecosistemas y los cultivos debido a la mala calidad del aire en las escalas local y regional. 

Sostenemos que las transformaciones del sector energético y el resto de la economía para reducir la quema de combustibles fósiles tienen sentido no solo a escala global, sino también por sus repercusiones en la salud de la población, los cultivos y los ecosistemas. 

¿Cómo actuamos?

Apoyamos la elaboración de políticas públicas y la toma de decisiones con evidencia científica, para reducir los contaminantes con relevancia local que también son causantes del cambio climático global.

En colaboración con organizaciones socias con experiencia en el tema, dotamos a comunidades y autoridades con información clara y precisa que permita enfrentar y prevenir los riesgos presentes y futuros del deterioro de la calidad del aire local y regional.